La respuesta es simple, vivo en el siglo XXI y tengo la inmensa fortuna de tener la tecnología al alcance de la mano. En tiempos de Jefferson lo más rápido que algo se podía mover era a la velocidad de un caballo y se pensaba que en la expedición Lewis se habrían de encontrar mamuts y otras criaturas en las tierras por descubrir. Hoy, el mundo se encuentra invisiblemente unido por internet.
Este es quizá sólo un intento por rendir tributo a mis hijos.